domingo, 2 de junio de 2013

Defensa

"Lo que defiendes te fortalece..." Se repite, resuena en mi mente. La frase que leí en un libro de Wayne Dyaer me obsesiona. ´Hoy lo he comprobado.

Soy una controladora obsesiva. Necesito controlar todo y a todos. Hace poco he descubierto que soy una "yonqui" del control. Y eso me ha dado poder. Un poder enorme y desconocido para mí. He tardado media vida en descubrirlo y agradezco a todos los maestros que aparecieron en mi camino y me enseñaron. Vale, soy dura de mollera, qué le vamos a hacer. Pero al final aprendo.

Ahora tengo el "poder" porque "sé". Sé que lo estoy haciendo y también sé que no puedo hacerlo. Me explico: Es absolutamente imposible que yo controle lo que siente otra persona; es imposible que yo viva otra vida que no sea la misma, es imposible que cambie la opinión que otros tengan de mí; es absurdo intentarlo siquiera. Y como SÉ puedo observarme, analizar mi comportamiento y.... cambiar.

Elijo cambiar, elijo dejar de controlar. Este es mi salto al vacío. Elijo confiar en mi intuición y sólo en ella. Decido ser lo mejor que puedo ser y, sobretodo, decido dejar que los demás vivan sus vidas, porque elijo tener las riendas de la mía y dirigir sólo la mía.

Y como en aquélla canción de Extremo duro, "me estoy quitando, solamente me pongo de vez en cuando...". Así que no espero que la recuperación sea de la noche a la mañana. Cada día lo hago un poco mejor. Cada día tengo el control sobre mí misma un poquito más. Peeeroooo... pues no siempre lo consigo, la verdad. Así que perdonadme amigos, familiares y conocidos, porque en algunos momentos seré débil, olvidaré que lo hago, volveré a mis viejas costumbres. Perdonadme, rectificaré.

Y como vuelvo a ser responsable de mí misma, decido no dejarme pisar, decido que nadie me vuelva a menospreciar, decido ser fuerte y defenderme a mí y mi familia, decido ser amable pero firme, decido decir "no" cuando considere que no me beneficia algo, decido no permitir que nadie abuse de mí en ningún aspecto.

Sed libres todos de mí, yo lo seré de vosotros.

Mis bendiciones para todos, mis mejores deseos compañeros de camino.

domingo, 28 de abril de 2013

No hay resurrección

No, no hay resurrección ni nueva vida, sólo la misma vida de siempre, vieja y gastada, raída, maltratada. No lo he conseguido, me he quedado en el camino, usada y tirada, despeinada y sucia, como una muñeca abandonada. No, no veo camino alguno, ni final ni recompensa, ni felicidad ni salvación. Sólo estoy yo, sola y vacía. Nada puedo dar pues nada tengo. Y ahí sigo, sola, tirada, vacía y rota.

Días buenos, días malos y días peores.

La felicidad es el camino, me digo, pero no me lo creo.

Vive la vida, comete errores y aprende de ellos, me digo. Pero no aprendo, y sigo viviendo la vida a mordiscos desesperados, lanzando dentelladas contra cualquiera, porque el dolor y la culpa me llenan.

Es todo mucho más fácil y sencillo, me digo, y creo que en algún momento lo supe, pero no lo recuerdo. Y sigo complicando, retorciendo, repitiendo, reviviendo... Sin avanzar ni un cm, sin crecer.

Tuya es la responsabilidad de tus elecciones, me digo, y la culpa y los remordimientos me desgarran, y miro hacia afuera, y maldigo a todos aquéllos que me ofendistéis.

Entrégate a tu destino, relájate y déjate llevar que la Vida cuidará de ti, me digo. Pero sigo obsesionada con el control y me resisto con uñas y dientes, me aferro a los errores cometidos tantas veces, que ya son parte de mí; y no puedo, NO QUIERO soltarlos, y sigo en el mismo sitio.

Nunca más, me digo, la próxima vez lo vas a controlar, me repito, y SÉ que así va a ser. Y cuando más en control me creo más borracha de dolor estoy. Soy como una alcohólica que bebe vodka, jugando con una botella de whisky. Pero si no m gusta, pienso, nunca beberé de ella, jamás me emborracharé. Y aquí me encuentro, con una resaca impresionante, llena de culpa, pena, lástima, dolor... Y la botella vacía a mis pies.

¿Cuando aprenderé a alejarme de la botella?

Y sigo sobreviviendo. A veces me veo como un fantasma en un campo de concentración, un personaje de 'La Vida es Bella', fingiendo lo que no es, eludiendo la realidad. Sin enfrentarla cara a cara. ¿Y cuál es esa realidad? Simple, el problema está en mí. Pero no lo veo, no sé cuál es. Y mucho menos cómo ponerle fin.

Y aquí seguimos mi dolor y yo, mi pena y mi culpa... Quisiera hacerme chiquita, encogerme, ovillarme y esconderme. Cerrar los ojos y llorar. Quisiera hacerlo en los brazos de mi madre, como cuando niña. ¡Cuánto te añoro, mamá! ¡Qué falta me haces en estos momentos! ¡Qué triste estoy!

Qué sola me siento, necesito ayuda porque no puedo con esto. ¿Cómo voy a darles amor a mis hijos si dentro de mí no hay nada? ¿Cómo voy a ayudarles con sus sentimientos y sus inseguridades si yo estoy igual?

Necesito ayuda. NECESITO AYUDA. Y no sé cómo ni dónde porque sola no puedo. Lo he intentado, lo intento pero no puedo. Me supera.











viernes, 1 de febrero de 2013

Hasta siempre, adios

Anoche soñé contigo. Estabas de espaldas, ibas andando, alejándote de mí. Me quedé un rato observándote. Siempre me ha gustado. Tu forma de caminar, los movimientos de tu cuerpo, algo felino en ocasiones.

Estaba disfrutando de la visión cuando sentí un vuelco en el estómago, una punzada de miedo, pánico diría yo. Te marchabas, te alejabas, te... ¿perdía? Dije tu nombre con miedo y seguiste andando. A lo mejor no me ha oído, pensé, así que te llamé más fuerte, casi gritando.

Te paraste. ¡Bien! Pero no te diste la vuelta. Estuviste unos segundos ahí, bajaste la cabeza y seguiste andando. Quería acercarme a ti y preguntarte qué tal estabas, a dónde ibas o cualquier otra cosa con tal de que no te fueras. Pero ya sabes lo que pasa a veces en los sueños: no podía moverme. Por más que quisiera no era capaz, como si mis pies estuvieran hundidos en el barro.

Seguías andando, sin querer darte la vuelta, te alejabas, te ibas. Te alejas, te vas.

Anoche te dije adiós, anoche me despedí de ti, anoche te solté y solté mi carga. Sí, te libero y me libero.

Pero yo haré algo que tú no hisciste. Me estoy despidiendo, te digo adiós, hasta pronto, buena suerte en tu camino. Quizá algún día nos volvamos a encontrar. Puede que volvamos a caminar juntos un trecho. Me ha gustado tu compañía y espero que podamos repetir. Que tus pasos sean firmes y te lleven ahí donde quieres llegar. Adiós, hasta pronto.

martes, 9 de octubre de 2012

YO CREO (y creo...)

Ha llegado el momento, este es mi momento del día, el momento de la creación.

Después de una cálida ducha entro en mi habitación: mi santuario. Es mi lugar, ahí donde SOY YO. Cada objeto de la habitación está exactamente donde yo quiero. Cada cuadro, cada adorno, cada tela, cada cortina y cojín. Todo lo he elegido yo, cuidadosamente. Según entras lo primero que te llama la atención es  la cama de forja lacada en blanco. Del techo cuelgan unas cortinas de encaje blanco. Están recogidas con una tela blanca con pequeñas rosas rojas y rosas. La funda nórdica que cubre la cama también presenta un patrón de pequeñas rosas rojas. Los cojines son verdes y rojos y a los pies de la cama se extiende una colcha carmesí doblada de forma rectangular.

Las paredes son de un rosa pálido. Destaca el color berenjena del armario empotrado que se encuentra en una de ellas. Al frente hay un gran ventanal y bajo él un banco lleno de cojines. Es ideal para leer o coser. Las ventanas tienen unos estores color tostado con un bello fruncido. Del techo cuelgan unos visillos blancos a juego con los de la cama. La orientación es suroeste, lo que la convierte en una habitación realmente luminosa. No puede verse el exterior, pero en él hay unas contraventanas de madera. Estas sólo se cierran en verano, en esos días tan calurosos, y en los crudos inviernos, cuando el viento o las heladas arrecian contra la casa.

Cerca del ventanal hay una pared de un metro de ancho que corre paralela a la cama, y apoyada en ella se encuentra una pequeña mesita de madera lacada también en blanco. En ella descansan un portátil, una impresora, algunos bolígrafos, la pluma Mont Blanc y algunos papeles. Sobre ella, dispuestas por la pared, hay una miríada de fotografías y “carteles” con tips y frases destinadas a aumentar el Poder de la Atracción.

Envuelta en mi suave y confortable albornoz me dejo caer en mi pequeño rincón, preparada para enfrentar la creación de hoy. Es una costumbre que he adquirido y que ya se ha convertido en un hábito diario. Es tan natural como dar las gracias por todo lo que tengo cada mañana antes de levantarme. Cierro los ojos, respiro profundamente y comienzo…

Ahí está el claro del bosque, ahí estoy yo, o esa parte de mí que se encarga de la creación. Soy un hada, una niña, una pequeña y traviesa Campanilla. Visto gasas en diferentes tonos de verde y dorados. Mi pelo es corto y dorado. No rubio, sino dorado. En mi mano tengo una varita y hago lo de siempre: Río, bailo, muevo mis manos y mis brazos como si fuera un pájaro, o una ola, quizá una onda en el aire… Me siento inmensamente feliz. Los rayos del sol se cuelan entre las hojas de los árboles y me hacen reír más fuerte. Es la luz del atardecer, la que más me enamora. Y eso es lo que me pasa, estoy enamorada. Amo mi ser y mi persona, amo las plantas que me rodean, la hierba bajo mis pies, esa luz que me baña… Y este es el momento. Soy feliz, estoy emocionada y siento el amor correr por todo mi cuerpo. Estoy preparada para CREAR.

Creo (Y CREO) 40.000€ de ingresos inesperados este mes. Extiendo mi mano y toco el aire con mi varita. Ahí está, el cheque a mi nombre. Gracias.

Creo (Y CREO) El Taller lleno de cazadores que se preparan para iniciar el día y vienen a desayunar. Luego vuelven, alegres algunos, cansados otros. Las botas sucias de barro. Van entrando al baño para lavarse. Son como una marabunta ruidosa y jaranera. Hombres rudos pero camaradas. Felices de estar juntos. Comen y charlan, se ríen y están felices en mi casa. Es un ambiente realmente acogedor y les encanta. Además comen bien y nos sale muy rentable. Gracias.

Creo (Y CREO) un negocio nuevo destinado a ofrecer alojamientos en los pueblos de la zona como Ablanque, Riba, Saelices, Huertahernando Villar de Cobeta o Cobeta. Gestiono tanto la ocupación de dichos alojamientos como la empresa que se encarga de la limpieza y servicios de mantenimiento de los mismos. Durante el otoño y el invierno se destinan, sobretodo, a la caza. Algunos se destinan a parejas. Es un negocio que me resulta rentable a mí y los dueños de las casas. Lo hago de manera perfectamente legal. Gracias.

Creo (Y CREO) las páginas web necesarias para llevar mis negocios. Gracias.

Creo (Y CREO) la casa de mis sueños. Es antigua pero ha sido totalmente reformada. Es de piedra y sus muros son realmente gruesos. Es robusta y dura toda mi vida. Es muy confortable en su interior, con tarima en toda la casa, calefacción y chimeneas para que esté bien caliente en invierno. En ella hay un gran salón con una estupenda mesa de madera hecha con un viejo trillo restaurado. Hay un horno de leña, una bodega con una pequeña barra. Junto a ella se abre un ventanal que da a un pequeño balcón lleno de flores multicolores. Gracias.

Y mi hada interior se va desplazando por el claro, tocando el aire con su varita, entre saltos y vueltas, pasos de ballet, risas y algarabía. Y en el suelo van apareciendo los objetos o las imágenes de lo que va creando: un cheque, un El Taller en miniatura con sus cazadores, una casita de piedra…

Y sabe que la observo. Gira sobre sí misma y viene hacia mí, con sus pequeñas alitas. Me mira y me sonríe, la miro y la sonrío. Su rostro brilla con una luz dorada que surge de su interior y que baña mi corazón. —¿Qué más quieres hoy?— Resuenan  sus palabras en mi cabeza. —Un libro escrito por mí—, respondo. Y sale volando otra vez al claro, toca con su varita el aire y aparece sobre el tocón de un árbol cortado hace tiempo. No lo veo, no sé el título, pero sé que es mío. Y seguimos con el proceso:

Creo (Y CREO) dar lo mejor de mí, algo bueno, a cada persona que se cruza en mi camino, respetando a cada uno pero dejándoles un grato sabor de boca. Gracias.

Creo (Y CREO) una maravillosa relación con el compañero de viaje perfecto para mí. Aquél que encaja conmigo y tiene el hueco perfecto para que encaje yo con él. Alguien que me completa y complementa. Y entre los dos creamos una maravillosa relación basada en el respeto y la libertad, el amor y la confianza mutuas. Y ya le amo. Gracias.

Creo (Y CREO) una base sólida en la vida de mis hijos. Una base con raíces fuertes que les permita crecer con fuerza y valentía. Gracias.

Y ahora miramos todo lo creado, mi querida Campanilla. Y nos sentimos bien, felices, amorosas, plenas. Y damos las gracias, primero mutuamente, con una breve reverencia y luego al Universo, a Dios, elevando nuestras manos y nuestros brazos al cielo y saltando y bailando como locas.

Ahora a descansar, a dormir en la cama de mis sueños, en ese maravilloso colchón que proporciona un magnífico descanso a mi cuerpo. Y que durante la noche mis sueños sigan atrayendo el bienestar y la prosperidad a mi vida.

Gracias Padre, gracias Universo, gracias Hada, por todo lo que tengo y por todo lo que viene hacia mí.

lunes, 24 de septiembre de 2012

INGUZ

Y tras recibir la runa del caos, la fractura y la disolución, ¿cuál debería ser mi siguiente paso? ¿Qué debo esperar ahora del Universo? Y esto he recibido: Inguz.

Esta runa simboliza la luna, la parte intuitiva de nuestra naturaleza y llama a armonizar y ajustar la esfera de las relaciones personales. Inguz representa la necesidad universal de compartir, el anhelo de sentirse deseado, la búsqueda de los símiles.

Completar el ciclo es lo que Inguz requiere. Recibir esta runa puede marcar un tiempo de feliz realización, el
comienzo de una nueva vida, de un nuevo camino. Una runa de gran poder, recibir Inguz significa que ahora tienes la fuerza para lograr completar el ciclo, para resolver lo que estaba pendiente. Es fuerza proviene del nuevo comienzo.

Pero por sobre todo, lo más importante aquí es completar la tarea. Tal vez es oportuno que completes un proyecto en el que estabas trabajando, si se trata de ésto, hazlo tu prioridad. Tal vez un estado emocional o mental difícil por el que estabas atravesando se puede ahora aclarar y resolver.

Recibir esta runa significa que deberás fertilizar el terreno para tu propio florecimiento.

Todas las cosas cambian, y no podemos permanecer entre obstáculos y obstrucciones constantes. Inguz marca que estás emergiendo de un estado cerrado, de crisálida. Al ir resolviendo y aclarando las viejas condiciones, experimentarás un alivio de la tensión y la duda.

Probablemente deberás liberarte de un hábito, un condicionamiento, una relación emocional o un patrón cultural o de comportamiento que estaba muy arraigado en tí, de alguna actividad que era apropiada para la persona que estás dejando de ser y que ya no resulta apropiada. El tiempo del nacimiento siempre es crítico. El movimiento puede ser peligroso, y sin embargo, el movimiento oportuno te lleva fuera del peligro. Entra en la sala de parto ahora.

Otra runa del ciclo de iniciación, Inguz te aconseja preparación. Centrándote, liberandote de las influencias que no necesitas y viendo el humor en la situación, estás preparado para abrirte a la voluntad divina, y aguardar tu liberación.

Pues llevo un parto de lo más largo. Va para el año que empezaron las contracciones y, aunque creía que había pasado por el expulsivo, creo que sólo era la cabeza.

Y llega el momento de mi oración:

Señor, creo en ti y creo que mi nueva vida está cerca. Sé que Tú me acompañas y me guías, Señor, cuida de mí mañana, que cada palabra que salga de mi boca por Ti esté inspirada. Que cada acción que lleve a cabo nazca de Tu Centro. Señor, en tus manos encomiendo mi vida, mi presente y mi futuro, mis creencias, mis miedos, mis limataciones. Haz con ellos lo más conveniente para mi crecimiento. Amén.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Hagalaz

Acabo de recibir el regalo de una runa vikinga. Dicen que es un oráculo, uno más como otro cualquiera, que te pone en contacto con tu Yo interior, tu Yo espiritual, para orientarte en tu camino. Y a la pregunta de: ¿qué pasa conmigo, en mi interior? Esta es la respuesta recibida (copio literal):

Cambio, libertad, invención y liberación son los atributos de esta runa. Recibirla indica el urgente deseo del Ser de romper el molde de la identificación con la realidad material y experimentar más alla de esas limitaciones.

La runa de la fractura, la disolución, la interrupción, de los eventos que escapan totalmente a nuestro control, Hagalaz solamente tiene una posición y sin embargo opera al revés. Cuando recibes esta runa, espera fractura, desgarro, disolución. Es la runa de la toma de conciencia, del despertar aunque las formas de ese despertar sean muy variadas.

Tal vez sientas que vas despertando paulatinamente, sintiendo que de a poco vas emergiendo de un sueño para darte cuenta de cuál es tu objetivo. Pero también, la fuerza de Hagalaz es tal que puede ser que ese despertar sea violento, que rompa de un sólo golpe lo que antes creías que era tu realidad, tu seguridad, la imágen que tenías de tí mismo, de tu trabajo, de tus relaciones o tus creencias.

La disolución puede manifestarse de muchas maneras: una relación que fracasa, planes que no se logran, una fuente de apoyo o ayuda a la que ya no puedes acudir. Pero no te desesperes. Ya sea que tu hayas provocado la ruptura o que ésta provenga de una fuerza externa, el poder que hayas acumulado hasta ahora te señalará el camino a seguir. Esta es una época en la que todo lo que creías hasta ahora real se desmorona, se disuelve, dejándote ver la verdadera naturaleza de tu ser.

Aprovecha la oportunidad.

Hagalaz es una de las runas del ciclo de la iniciación. Su acción puede llegar a ser un desgarramiento total del mundo tal cual y lo conoces. Cuanto más fuerte sea el desgarro, la disolución más oportuna y significativa será. El universo y tu propio ser demandan que crezcas.

Bien, me parece una definición absolutamente perfecta de mi mundo actual. Creo que no se ha equivocado en nada. En fin, no me queda otra que elevar otra oración: Gracias Padre, que me das lo que necesito aunque no lo entienda. Acompáñame y no dejes que me pierda. A Ti me entrego, en Ti confío. Amén.

UNO

Yo Soy Uno con Todo, Todo es Uno Conmigo.

Me martillea la mente, contínuamente está ahí esta frase. En ocasiones la siento como un susurro lejano, quedo, apenas perceptible. Otras se oye más cercana, una voz de mujer (¿la mía?) pone énfasis en cada Uno y en cada Todo al repetírmela en la cabeza.

Y en algunos momentos, yo misma la digo, la siento, y cada célula de mi cuerpo la siente conmigo, la reconocen como la Verdad. Y ahí es cuando más sentido tiene, cuando más me beneficia, cuando más viva me hace sentir. Puedo "casi" sentir cómo mi cuerpo se expande y a través suyo una corriente de energía me traspasa y me llena a la vez, me inunda y me completa. Y las ataduras se sueltan, los nudos se deshacen y vuelan. Y floto y vuelo. Y nada parece imposible; y no hay límites.

¡Ójala pudiera mantener esa sensación y esos sentimientos siempre! Ese es el momento de la Creación. Es el momento de conexión perfecta con Dios, el Creador, la Mente Universal o el Genio de la Lámpara. Llámale como quieras. El caso es que en ese momento tan perfecto puedes pedir cualquier cosa y Dios te la concederá.

¿Cómo mantener ese nivel de conciencia durante más tiempo? Pues como diría Aznar, "estamos trabajando en ello". Admito sugerencias y consejos al respecto. Porque, de vez en cuando, me alcanza esta "experiencia humana" que mal llamamos "realidad" y te suelta un mazazo en toda la cabeza. Entonces no te queda más que dolor, mareo, pérdida (o casi) de conciencia...

Pero la frase sigue, sigue ahí. Aunque ahora mismo no la sienta y sólo piense en ella, de forma... ¿consciente? Pero no la siento... La traigo a mi memoria pero mi cuerpo no reacciona. Yo soy "animal", mis sentimientos y sensaciones mandan y me orientan. Necesito SENTIR.

Señor, a ti elevo mi voz, te ruego la escuches. No me dejes caer en el silencio, que la desidia no me alcance. Señor, ayúdame a aprender, ayúdame a aprehender la verdadera Esencia de la Vida. Ayúdame a soltar el dolor, ayúdame a obrar la magia del Perdón. Gracias Padre por escuchar mi ruego. Amén.