Y tras recibir la runa del caos, la fractura y la disolución, ¿cuál debería ser mi siguiente paso? ¿Qué debo esperar ahora del Universo? Y esto he recibido: Inguz.
Esta runa simboliza la luna, la parte intuitiva de nuestra naturaleza y llama a armonizar y ajustar la esfera de las relaciones personales. Inguz representa la necesidad universal de compartir, el anhelo de sentirse deseado, la búsqueda de los símiles.
Completar el ciclo es lo que Inguz requiere. Recibir esta runa puede marcar un tiempo de feliz realización, el
comienzo de una nueva vida, de un nuevo camino. Una runa de gran poder, recibir Inguz significa que ahora tienes la fuerza para lograr completar el ciclo, para resolver lo que estaba pendiente. Es fuerza proviene del nuevo comienzo.
Pero por sobre todo, lo más importante aquí es completar la tarea. Tal vez es oportuno que completes un proyecto en el que estabas trabajando, si se trata de ésto, hazlo tu prioridad. Tal vez un estado emocional o mental difícil por el que estabas atravesando se puede ahora aclarar y resolver.
Recibir esta runa significa que deberás fertilizar el terreno para tu propio florecimiento.
Todas las cosas cambian, y no podemos permanecer entre obstáculos y obstrucciones constantes. Inguz marca que estás emergiendo de un estado cerrado, de crisálida. Al ir resolviendo y aclarando las viejas condiciones, experimentarás un alivio de la tensión y la duda.
Probablemente deberás liberarte de un hábito, un condicionamiento, una relación emocional o un patrón cultural o de comportamiento que estaba muy arraigado en tí, de alguna actividad que era apropiada para la persona que estás dejando de ser y que ya no resulta apropiada. El tiempo del nacimiento siempre es crítico. El movimiento puede ser peligroso, y sin embargo, el movimiento oportuno te lleva fuera del peligro. Entra en la sala de parto ahora.
Otra runa del ciclo de iniciación, Inguz te aconseja preparación. Centrándote, liberandote de las influencias que no necesitas y viendo el humor en la situación, estás preparado para abrirte a la voluntad divina, y aguardar tu liberación.
Pues llevo un parto de lo más largo. Va para el año que empezaron las contracciones y, aunque creía que había pasado por el expulsivo, creo que sólo era la cabeza.
Y llega el momento de mi oración:
Señor, creo en ti y creo que mi nueva vida está cerca. Sé que Tú me acompañas y me guías, Señor, cuida de mí mañana, que cada palabra que salga de mi boca por Ti esté inspirada. Que cada acción que lleve a cabo nazca de Tu Centro. Señor, en tus manos encomiendo mi vida, mi presente y mi futuro, mis creencias, mis miedos, mis limataciones. Haz con ellos lo más conveniente para mi crecimiento. Amén.
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