lunes, 27 de febrero de 2012

Valiente

Hoy he sido valiente. Hoy me he enfrentado al odio cara a cara y he sido valiente. He plantado los pies en el suelo y no me he movido. Y el odio me ha escupido a la cara y mis pies han seguido en su sitio. Y la rabia me ha golpeado el hombro y ha empujado mi espalda. Pero no he agachado la cabeza. Y he enfrentado la mirada a la furia, sin pestañear. Y me he sobrepuesto a mi miedo. Me he sentido segura de lo que hacía, y no me he movido.

Sólo una cosa ha sido capaz de echar por tierra mi entereza: el llanto de una niña. Mi niña.

sábado, 25 de febrero de 2012

La vida. MI vida.

La vida es curiosa. Las personas son curiosas. Y más curiosas son aún las reacciones que tienen (bueno, que tenemos todos). Cuando se dice eso de "nunca se sabe cómo voy a reaccionar..." qué cierto es.

Siempre que hay una muerte existe un proceso de duelo. Y no sólo en la muerte física, real y definitiva de una persona. Puede ser una relación de pareja, una amistad, un negocio... En todos los casos se produce una pérdida y, si no estás preparado para dicha pérdida, para esa separación (bueno, y aunque lo estés), se produce un duelo en la persona.

Uno de los pasos del duelo es la negación. Negamos que eso pueda pasar, a mí no, por qué a mí, imposible es un error,... Hay infinidad de comentarios y reacciones, tantos como personas. Luego vienen el desconcierto, la furia y la rabia. Atacamos nuestro entorno y a quien nos rodea, intentamos dañar y romper, rasgar y destruir, hacer físico nuestro dolor. Después nos encontramos con la depresión y la apatía, nos sentimos deprimidos y vamos aceptando poco a poco la nueva situación. Y por último está la aceptación, la que nos hace libres nuevamente.

Pongamos que este proceso se deba a una separación. Conozco un caso que está resultando muy curioso. El sujeto que sufre la pérdida comenzó por un cierto desconcierto para pasar a la furia y la rabia. ¿Se saltó el paso 1, la negación? Pues no, pasó del 2 al 1, a la negación, al aquí no ha pasado nada y todo sigue igual. Al, "hoy no me has hecho ni caso..." Al "¿dónde comemos mañana...?"

A ver cómo se le explica a alguien que reacciona así, ¿qué parte de no quiero seguir contigo como pareja es la que no has entendido...?

Sí, la vida es curiosa, y curiosas son las personas que nos rodean. En cierta medida hacen lo que les pedimos así que, ¿no será que el que provocó la separación se está echando atrás, está reculando? Quizá sea eso. Quizá el empeño en mirar siempre en la misma dirección y ver siempre la puerta cerrada, impide que veamos esa maravillosa ventana abierta de par en par a nuestra espalda. ¿Cómo cambiar la vista hacia otro lado?

Hoy he perdido algo, a alguien. Y estoy en proceso de negación. Mañana estaré realmente cabreada pero, ¿qué puedo hacer? Pues nada, dejar que cada uno elija su camino, que cada cuál tome sus decisiones. Es posible que no fuera nuestro momento. Es posible que ahora no deba hacer amigos. Puede que ese momento no llegue nunca o que todo cambie en unos meses. No sé. En el fondo de mi mente suena un piano lejano, unas notas dulces y lejanas, sí, se alejan... Hasta pronto.

Ayer leí una frase en una novela que me hizo pensar bastante: "No debería uno nunca imaginar más allá de la realidad de la propia realidad, ni crear lo que no existe, ni soñar con lo que se imagina, ni despertar lo que se mantiene en el tranquilo olvido..." (Esther Bendahan)

Gran consejo para mí, grandísimo consejo si supiera cómo cumplirlo. Mi mente vuela libre, sin ataduras, sin control; libre y desbocada en ocasiones. Mi mente me maltrata a veces y no sé sujetarla, no sé retenerla. Cabecita loca, me llamaba... qué razón tenía...

Sigo aquí, sigo viva, sigo viviendo. No sé si bien o mal mas, ¿puede alguien decir si la vida de otro es buena o mala? Es mía, yo la vivo como quiero. Ya no me lamento, ya no. Sigo adelante, mejor o peor, en el barro o en el camino, entre la maleza o los trigos, sigo adelante. No me paro. No sé si bien o mal, no sé si debería buscar un lugar con mejor visión para decidir por dónde ir. Sólo sigo adelante, un poco cansada, un poco perdida, un poco sola a veces. Pero sigo adelante. Si me caigo me levanto y sigo adelante.

Si quieres encontrarme, búscame en el camino, ahí estaré. ¿Quieres acompañarme? Adelante, te espero a mi lado, charlaremos. ¿Quieres que te acompañe? Sólo tienes que decírmelo, iré contigo un trecho. ¿Quieres que descansemos un rato? Cerca de algún río, ese sería un buen lugar, ahí nos vemos.

Gracias Señor por una vida plena. Gracias por permitirme vivirla así de plena, con todo, con sus buenos y malos ratos, con su buena y mala gente, con su sol y con su lluvia, con su polución y sus cielos claros. Gracias por no dejarme decaer. Gracias por acompañarme y guiarme. Perdona mi torpeza, soy como un pequeño aprendiendo a andar, tropezando y cayendo, cometiendo errores mil, aprendiendo lentamente. Gracias por el dolor que tanto enseña. Sólo pedirte una cosa Señor, ayúdame a aprender más rápido y con menos esfuerzo. A veces cuesta sufrir tanto dolor.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Un paso (atrás)

Y tras toda la preparación y todo la fuerza y toda la seguridad y toda.... ¿A quién quiero engañar? Pues a mí misma, a quién sino...

El miedo se ha apoderado de mí otra vez, he vuelto a esconderme, me he vuelto a engañar. Soy como esa niña pequeña que se tapa la cara y piensa que nadie puede verla, que ha desaparecido. Sí, soy invisible y nadie me ve...

Pero no, sigo ahí, expuesta, más expuesta que nunca. ¿Encontraré el valor? ¿Dónde? ¿Cómo lo haré? Sé lo que tengo que hacer, pero no puedo hacerlo sin dañar a alguien... (mentira, no lo hago por eso, me sigo engañando...)

Lo cierto es que toda mi vida he evitado las responsabilidades. He intentado que fueran otros los que tomaran las decisiones por mí. Así que, ¿ha llegado la hora de madurar? Tengo miedo, estoy asustada, pero no quiero seguir con mi vida como hasta ahora, no puedo. Debe ser valiente, por mí y por mis hijos. Tengo que enseñarles con mi ejemplo que se puede conseguir cualquier cosa en la vida... Pero no valen sólo las palabras, éstas deben ir acompañadas de hechos.

Sí, sé lo que tengo que hacer, pero estoy asustada...

No paro de llorar... me odio por ser tan cobarde. Tengo que encontrar esa fuerza, no sé donde pero puedo encontrarla...  Y odio los puñeteros puntos suspensivos... me hablan de frases inacabadas, ideas inconclusas, vida a medias...

Mala noche, hoy va a ser una mala noche... no paro de llorar... no puedo irme a la cama... no puedo siquiera entrar en casa así... no quiero estar sola... no puedo estar con nadie... necesito un abrazo... pero estoy sola...
............

Bueno, estoy mejor, un poco de Bach y estoy más tranquila. Ahora ya puedo irme a dormir.

Gracias Isma, un regalo eso de la música, hoy me ha ayudado; y acordarme de ti me ha arrancado una sonrisa, jejeje :-)

jueves, 9 de febrero de 2012

Un paso

Hoy he dado un paso importante, quizás el más importante en mi nueva vida. Los últimos meses han sido una preparación física y mental. Ha sido un proceso largo y a veces doloroso. Como cualquier atleta que se prepara para alguna prueba, sufrí hasta estar a tono. Y, tras haber tomado la decisión hace unas semanas, hoy he dado el primer paso.

Me siento más libre, más ligera. Espero no echarme atrás, espero no dejar que las dudas o el miedo me asusten. Espero tomar las decisiones más correctas para el bien de todos.