martes, 22 de noviembre de 2011

ESPERANDO

¿Qué es una nueva vida? ¿Cuándo sabes que dejaste la vieja y empezaste la nueva? ¿Cómo saber si ya has nacido o sigues en medio del parto?

Creí que mi vida había comenzado, mi verdadera vida, aquélla para la que me había estado preparando durante tantos años, aprendiendo, desaprendiendo para quedar vacía y volviendo a aprender. Pero estaba equivocada. Aún no ha llegado, aún no está aquí, aún no he Resucitado.

Toda mi existencia actual, la que a este plano y momento se refieren, está marcada por las diferentes muertes y re-nacimientos que he sufrido. He muerto tantas veces que me parece mentira no reconocer ya las señales. Quizá este blog esté para eso, para hacerme repasar mi pasado y así prepararme para lo siguiente.

Y siguiendo el símil del parto, ahora mismo debo de estar con la cabeza fuera. ¡Y lo que ha costado sacarla! Ha costado trabajo, esfuerzo, empujar mucho, sudar hasta decir basta, agotarme física y mentalmente, hasta la extenuación. Pero ya está fuera la cabeza. Y ya puedo oler el mundo que me rodea. Me llegan infinidad de olores y yo los a trapo con deleite.

A partir de ahora debería ser rápido y menos doloroso pero, ¿y si se paran las contracciones? ¿Y si no tengo fuerzas para seguir? ¿Y si se me pasan esas ganas de empujar que tenía al principio...? ¿Y si estoy sola y no tengo ni médicos ni enfermeras que me ayuden a seguir, a salir?

Demasiados "y si...", y los que no he puesto y me rondan también la mente. Así que haré lo único que puedo hacer ahora mismo. Dejar de empujar, respirar, descansar, seguir respirando, perder el miedo, tener paciencia y no querer acelerar el proceso, ya que éste es natural y cuando llegue el momento, llegará. No antes. Cuando tenga que ser, será.

Y aquí estoy, esperando que llegue el momento propicio para empujar. Esperando... sin hacer nada... sufriendo porque quiero empujar y terminar de una vez... teniendo paciencia... recuperando fuerzas... esperando... respirando... esperando...

1 comentario:

  1. Para todo hace falta paciencia en esta vida (no sé en la otra, pero en ésta sí). Y pararse a respirar honda y profundamente, como bien dices.

    De nuevo logras entrar en mi corazón con tus palabras y me obligas a reflexionar sobre algo que también yo llevo dentro: ¡cuántos renacimientos!, ¡cuántas etapas cerradas!, ¡qué doloroso a veces pasar de unas a otras!

    Me temo que ésta sensación de la que hablas debe ser una de ésas 'cosas' que llaman "Ley de Vida"... y que a todas, antes o después, nos toca vivir (sufrir).

    ¡Que nunca nos falten las fuerzas para esa resurrección que canta Amaral!

    ResponderEliminar