jueves, 22 de diciembre de 2011

Dar... Recibir... Paciencia... Las claves de la FELICIDAD

Hoy me he sentido libre. Por primera vez en mucho tiempo mi mente ha sido totalmente libre. Libre de obligaciones y responsabilidades, libre de malos rollos y preocupaciones, libre de ti, que te pasas el día dando vueltas por mi cabeza. Libre de él, que también da vueltas y vueltas y más vueltas por mis pensamientos. Libre todo y todos.

¿En eso consiste meditar? Lo cierto es que tan solo estaba contemplando el fuego, viendo cómo las llamas lamían suavemente los troncos, cómo subían y bajaban, bailaban y se abrazaban para luego separarse nuevamente. Viendo cómo iban consumiendo la madera, cómo ésta pasaba del marrón al negro y de ahí a un rojo anaranjado, para terminar cayendo o flotando con color gris, convertida en ceniza...

Y ahí estaba la energía que un día estuvo en una semilla, una diminuta semilla, que germinó. De ella nació una pequeña planta que poco a poco creció hasta salir a la superficie y ver la luz del sol. Gracias a ésta fue creciendo y, gracias al azar o la suerte o por ser su destino, superó todas las pruebas que hubo a su alrededor. Superó a los animales que pisaron o se comieron a sus congéneres, superó los fríos inviernos y los tórridos veranos sin agua. Sobrevivió a la sequía y se libró de todos los peligros que le acechaban. Siguió creciendo y creciendo hasta que un día.... llegó el hombre, cortó su tronco y la convirtió en madera.

Y esa pequeña semilla, con esa energía acumulada, ha seguido dándolo todo, proporcionando calor y luz a mi hogar. ¿Has pensado alguna vez la generosidad que existe en ello? Nació y no se quedó con la energía que había en su interior. La dejó fluir, cogió la que necesitaba de la tierra y el sol, para hoy dejarla fluir en mi hogar. ¿Por qué no podemos ser así los seres humanos? ¿Por qué nos empeñamos en acumular, guardar, cerrar, poseer... para qué?

Tengo que aprender a dar, a dar con generosidad, con alegría, de corazón. A dar sin esperar recibir. Pero tan importante como el dar, es aprender a recibir. Recibir con la misma alegría, también de corazón, con gratitud hacia quien da. ¿Lo conseguiré algún día?

Un buen propósito: cada día intentaré dar algo a cada una de las personas con las que me cruce. No importa si es un buen deseo o una sonrisa, un abrazo o un comentario acertado, un beso o comida. Lo importante será hacerlo así: con alegría y de corazón, con amor, deseando el bien de la otra persona a la hora de hacerlo.

Dar y recibir mantiene el flujo de la energía en el universo. Señor, enséñame a dar, ayúdame a hacerlo con TODAS las personas con las que me cruce, no sólo con aquéllas a quiénes quiera o me caigan bien. Con TODAS.

Es un buen propósito para una Nueva Vida.

Hay otra cosa que debo cambiar. Por mi propio bien. He de aprender a decir las cosas de otra manera. Pedir, no exigir. Hablar, no atacar. Supongo que ser una superviviente me predispone al ataque y, qué mejor defensa, ¿no? Aprender a escuchar, empezando por mis hijos, las personas de este mundo que antes acaban con mi paciencia. Tener paciencia, sí, aprender a esperar.

Todo lo bueno en esta vida se hace esperar. Y el secreto de la felicidad es ese... saber esperar. Porque, sino esperas nada, ¿de qué te vas a preocupar? Si tienes todo lo que necesitas en ese momento (casa, comida, abrigo, afecto, a ti mismo...) ¿qué puede causarte infelicidad? Conformidad y paciencia. Lo que tenga que venir llegará en su debido momento. Me lo repito hasta la saciedad, sólo me queda creérmelo de verdad y aplicarlo. ¡Qué facil es dar consejos a otros y qué difícil aplicárselos uno mismo!, ¿verdad? (Seguro que más de uno y de dos me entiende)

Llega la Navidad. Ya está aquí. Ahora se reúnen las familias. Sed felices, no esperéis nada, recibid lo que se os ofrece y agradecedlo. Y dad, una sonrisa, una caricia, un beso, un abrazo, un "callarse" a tiempo, un "no ofender". No caigáis en la tentación de... "aprovechando que estamos todos... me vais a oir, hombre...". Alguien saldrá herido y no será bueno. Déjalo correr y, cuando seas capaz de hablar sin ofender o herir, hazlo. No antes. Esto es lo que creo que en psicología llaman ser "asertivo", palabra que últimamente leo mucho. ;-D

Felices Fiestas a todos los que me seguís. ¡¡¡FELICES!!!

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