Este fin de semana ha sido la matanza en el pueblo. Hasta ahora, criada y educada en la ciudad (y grande, que al fin y al cabo soy madrileña), no había vivido una experiencia parecida. Nunca he tenido "el pueblo" ni la casa de los abuelos ni ningún contacto con esta vida. Bueno, sí, pero era muy pequeña y apenas me quedan recuerdos.
Nunca había visto a un grupo de gente trabajando de manera desinteresada para cortar, preparar, cocinar, limpiar, cargar y acarrear, poner borriquetas y manteles, jarras con agua y servilletas, recoger todo otra vez, fregar y guardar, para mañana hacer lo mismo, y por la noche otra vez y al día siguiente repetir. Nunca había visto a un hombre mayor llorar emocionado con el homenaje brindado por sus vecinos y amigos (gracias por todo Juanito, gracias por tu calidad humana y por el amor que pones en aquéllo que haces).
Los lazos familiares, unas veces amistosos, otras con rencillas, otras limando las asperezas y otras con verdadero amor. Encuentros, besos y abrazos, tantas y tantas sonrisas, algunas provocadas en parte por la ingesta de alcohol pero otras sinceras y francas.
¡Ah! Y qué decir de las nubes de bolitas de pan volando de un lado a otro de las mesas, echando la culpa a los niños cuando los "adultos", en un emotivo flashback a la niñez, con un giño de complicidad y emoción contenida, eran los que más tiraban, sintiéndose traviesos e inocentes por un rato. Madres con fingido ceño fruncido regañando a unos y otros (vale, esa era yo).
¿Y qué decir del cerdo? Pues que este año ha sido "una chica... que tiene tetas y todas las que tienen tetas son chicas" (gracias Jorge por tu explicación).
Y por aquí han pasado casi todos los parroquianos hoy, con caras más o menos distorsionadas. Se nos ve a todos que va a costar digerir tanta grasa, carne y alcohol. "Una semana a base de verduras y pescado blanco" dice uno. "Esta semana ya la doy por perdida, a partir de la que viene a rebajar los kilos de más" dice otra. Se comentaban las jugadas de estos cuatro días: quién ha colaborado y quién no, quién se ha llevado a casa tanto o cuanto, quién ayudó más. "¿Cuánto pesó al final?" "El año que viene hacemos una fritura de pescado, que yo estoy de gorrino que no puedo más".
Eso es lo que he visto. Pero además he sentido. He sentido una inmensa gratitud por cómo se han portado todos y todas con mis hijos mientras trabajaba. Han sido cuidados, vigilados, han tenido ojos que les observen aquí y allá, se han preocupado por lo que comían, por el abrigo abrochado... Gracias Ablanque, gracias ablanqueños.
Pero también se han preocupado por mí. Y eso me ha emocionado. ¿Te ha gustado? ¿Qué te parece el ambiente? ¿Qué más necesitas? Toma, mandarinas, que sé que te han gustado. ¿Quieres más? No te preocupes por los niños, come tranquila. Y eso que ha empezado a gustarme tanto del pueblo: reuniones de mujeres. Todas juntas hablando de cosas sin importancia, naderías, pero compartiendo un mismo espíritu, una misma complicidad.
He de recordar en la próxima reunión tener una visión general de todos para poder observarles mejor, durante más tiempo. Y eso será pronto, en Noche Buena. Es una lástima que al día siguiente haya que trabajar. Pero estoy deseando ver esa hoguera.
Todos los días alguien me pregunta que qué tal nos va, que si estamos contentos, que si los niños también. Todos dicen que nos desean lo mejor, que no nos vayamos, que algo así era necesario en el pueblo. No sé si es por puro interés propio, pero me gusta pensar que no es así, que detrás hay, cuando menos, un aprecio especial.
Y todo ello sin abandonar la sana costumbre del paseo con mi perra, de disfrutar las estrellas o las nubes, la luna o los cielos despejados. Ni los bailes, las copas, las risas, las fotos (esta la subo al tuenti en cuanto llegue a casaaaa... jajajajajaja), las charlas con unos y otros (tranquil@ cielo, paciencia, todo llega, pide y llegará, tu nuevo "presente" ya está de camino).
Gracias nuevamente Ablanque, por todo lo que eres y contienes, por aquéllo que te rodea y te contiene a ti. Gracias hogar por acogerme. Gracias Señor por traerme aquí.
Este comentario es de Sole, que no ha podido publicarlo, así que aquí queda:
ResponderEliminarHola lola, no te pregunto que tal?...para variar...ya que deduzco por tus palabras,(al menos en este texto), que estais genial...No sabes cuanto me alegro, se lo feliz que se puede vivir en un pueblo,(aunque también se pueden vivir cosas muy amargas)...pero despues de leer, tu experiencia con la matanza....te aseguro que me ha aportado un poco de paz...(en un mal momento)....si esa es la palabra...PAZ....no se si es la noche....tus pensamientos en voz alta...o tu forma de expresarlos...pero ya estoy lista para dormir....jajaja...a partir de ahora, antes de dormir, leere tus blog, que siempre me aportan, tranquilidad, paz, ternura,incluso impotencia, cuando te siento mal...pero al fin y al cabo, de eso se trata no??, de sentir tanto lo bueno como lo malo, de tus pensamientos....y así estamos un poquito más cerca....como siempre, enhorabuena....me encanta lo que escribes, y como lo vives...un besazo guapa....hasta pronto
Muchas gracias Sole. Os siento cerca aún en la distancia. Me consuela saber que estáis ahí. Gracias a ti también y a tus envíos por el Facebook. Así he podido contactar con quien me va a ayudar a mí. Un beso y hasta pronto.
ResponderEliminar