Por ti, por ellas, y por él, escribo para leerme, para que me leas y me lean. Escribo porque me libera, porque desbloqueo mis miedos y mis dudas. Escribo para leerme más adelante y poder sanarme. Escribo para dejar fluir las amarguras para que no se queden en mi interior.
Le escribo a él, que sé que no me lee, pero que quizá algún día lo haga. Y le escribo aquí para que sea el destino el que decida cuándo es el momento justo, y no mi deseo de manejar las vidas ajenas.
Les escribo a ellas, para que vean que no están solas, para que mis ilusiones y mis deseos, mis temores y mis frustraciones, les hagan conscientes de las suyas y sepan que no están solas, que nunca están solas.
Les escribo a ellos, para que descubran mi humanidad, para que no me idealicen. Para que sepan cuán luchadora soy y mi ejemplo les acompañe.
Pero sobre todo, ante todo y sobre todo, me escribo a mí misma. Me hablo y me cuento, me explico y replico. Creo en el poder de la palabra. Su poder es mayor si es dicha en voz alta, pero al escribir de manera pública lanzo al viento mis anhelos y deseos. Una vez lanzados la maquinaria se pone en marcha y pronto volverán a mí convertidos en realidades.
Por eso escribo, porque me hace feliz escribir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario