martes, 9 de octubre de 2012

YO CREO (y creo...)

Ha llegado el momento, este es mi momento del día, el momento de la creación.

Después de una cálida ducha entro en mi habitación: mi santuario. Es mi lugar, ahí donde SOY YO. Cada objeto de la habitación está exactamente donde yo quiero. Cada cuadro, cada adorno, cada tela, cada cortina y cojín. Todo lo he elegido yo, cuidadosamente. Según entras lo primero que te llama la atención es  la cama de forja lacada en blanco. Del techo cuelgan unas cortinas de encaje blanco. Están recogidas con una tela blanca con pequeñas rosas rojas y rosas. La funda nórdica que cubre la cama también presenta un patrón de pequeñas rosas rojas. Los cojines son verdes y rojos y a los pies de la cama se extiende una colcha carmesí doblada de forma rectangular.

Las paredes son de un rosa pálido. Destaca el color berenjena del armario empotrado que se encuentra en una de ellas. Al frente hay un gran ventanal y bajo él un banco lleno de cojines. Es ideal para leer o coser. Las ventanas tienen unos estores color tostado con un bello fruncido. Del techo cuelgan unos visillos blancos a juego con los de la cama. La orientación es suroeste, lo que la convierte en una habitación realmente luminosa. No puede verse el exterior, pero en él hay unas contraventanas de madera. Estas sólo se cierran en verano, en esos días tan calurosos, y en los crudos inviernos, cuando el viento o las heladas arrecian contra la casa.

Cerca del ventanal hay una pared de un metro de ancho que corre paralela a la cama, y apoyada en ella se encuentra una pequeña mesita de madera lacada también en blanco. En ella descansan un portátil, una impresora, algunos bolígrafos, la pluma Mont Blanc y algunos papeles. Sobre ella, dispuestas por la pared, hay una miríada de fotografías y “carteles” con tips y frases destinadas a aumentar el Poder de la Atracción.

Envuelta en mi suave y confortable albornoz me dejo caer en mi pequeño rincón, preparada para enfrentar la creación de hoy. Es una costumbre que he adquirido y que ya se ha convertido en un hábito diario. Es tan natural como dar las gracias por todo lo que tengo cada mañana antes de levantarme. Cierro los ojos, respiro profundamente y comienzo…

Ahí está el claro del bosque, ahí estoy yo, o esa parte de mí que se encarga de la creación. Soy un hada, una niña, una pequeña y traviesa Campanilla. Visto gasas en diferentes tonos de verde y dorados. Mi pelo es corto y dorado. No rubio, sino dorado. En mi mano tengo una varita y hago lo de siempre: Río, bailo, muevo mis manos y mis brazos como si fuera un pájaro, o una ola, quizá una onda en el aire… Me siento inmensamente feliz. Los rayos del sol se cuelan entre las hojas de los árboles y me hacen reír más fuerte. Es la luz del atardecer, la que más me enamora. Y eso es lo que me pasa, estoy enamorada. Amo mi ser y mi persona, amo las plantas que me rodean, la hierba bajo mis pies, esa luz que me baña… Y este es el momento. Soy feliz, estoy emocionada y siento el amor correr por todo mi cuerpo. Estoy preparada para CREAR.

Creo (Y CREO) 40.000€ de ingresos inesperados este mes. Extiendo mi mano y toco el aire con mi varita. Ahí está, el cheque a mi nombre. Gracias.

Creo (Y CREO) El Taller lleno de cazadores que se preparan para iniciar el día y vienen a desayunar. Luego vuelven, alegres algunos, cansados otros. Las botas sucias de barro. Van entrando al baño para lavarse. Son como una marabunta ruidosa y jaranera. Hombres rudos pero camaradas. Felices de estar juntos. Comen y charlan, se ríen y están felices en mi casa. Es un ambiente realmente acogedor y les encanta. Además comen bien y nos sale muy rentable. Gracias.

Creo (Y CREO) un negocio nuevo destinado a ofrecer alojamientos en los pueblos de la zona como Ablanque, Riba, Saelices, Huertahernando Villar de Cobeta o Cobeta. Gestiono tanto la ocupación de dichos alojamientos como la empresa que se encarga de la limpieza y servicios de mantenimiento de los mismos. Durante el otoño y el invierno se destinan, sobretodo, a la caza. Algunos se destinan a parejas. Es un negocio que me resulta rentable a mí y los dueños de las casas. Lo hago de manera perfectamente legal. Gracias.

Creo (Y CREO) las páginas web necesarias para llevar mis negocios. Gracias.

Creo (Y CREO) la casa de mis sueños. Es antigua pero ha sido totalmente reformada. Es de piedra y sus muros son realmente gruesos. Es robusta y dura toda mi vida. Es muy confortable en su interior, con tarima en toda la casa, calefacción y chimeneas para que esté bien caliente en invierno. En ella hay un gran salón con una estupenda mesa de madera hecha con un viejo trillo restaurado. Hay un horno de leña, una bodega con una pequeña barra. Junto a ella se abre un ventanal que da a un pequeño balcón lleno de flores multicolores. Gracias.

Y mi hada interior se va desplazando por el claro, tocando el aire con su varita, entre saltos y vueltas, pasos de ballet, risas y algarabía. Y en el suelo van apareciendo los objetos o las imágenes de lo que va creando: un cheque, un El Taller en miniatura con sus cazadores, una casita de piedra…

Y sabe que la observo. Gira sobre sí misma y viene hacia mí, con sus pequeñas alitas. Me mira y me sonríe, la miro y la sonrío. Su rostro brilla con una luz dorada que surge de su interior y que baña mi corazón. —¿Qué más quieres hoy?— Resuenan  sus palabras en mi cabeza. —Un libro escrito por mí—, respondo. Y sale volando otra vez al claro, toca con su varita el aire y aparece sobre el tocón de un árbol cortado hace tiempo. No lo veo, no sé el título, pero sé que es mío. Y seguimos con el proceso:

Creo (Y CREO) dar lo mejor de mí, algo bueno, a cada persona que se cruza en mi camino, respetando a cada uno pero dejándoles un grato sabor de boca. Gracias.

Creo (Y CREO) una maravillosa relación con el compañero de viaje perfecto para mí. Aquél que encaja conmigo y tiene el hueco perfecto para que encaje yo con él. Alguien que me completa y complementa. Y entre los dos creamos una maravillosa relación basada en el respeto y la libertad, el amor y la confianza mutuas. Y ya le amo. Gracias.

Creo (Y CREO) una base sólida en la vida de mis hijos. Una base con raíces fuertes que les permita crecer con fuerza y valentía. Gracias.

Y ahora miramos todo lo creado, mi querida Campanilla. Y nos sentimos bien, felices, amorosas, plenas. Y damos las gracias, primero mutuamente, con una breve reverencia y luego al Universo, a Dios, elevando nuestras manos y nuestros brazos al cielo y saltando y bailando como locas.

Ahora a descansar, a dormir en la cama de mis sueños, en ese maravilloso colchón que proporciona un magnífico descanso a mi cuerpo. Y que durante la noche mis sueños sigan atrayendo el bienestar y la prosperidad a mi vida.

Gracias Padre, gracias Universo, gracias Hada, por todo lo que tengo y por todo lo que viene hacia mí.

lunes, 24 de septiembre de 2012

INGUZ

Y tras recibir la runa del caos, la fractura y la disolución, ¿cuál debería ser mi siguiente paso? ¿Qué debo esperar ahora del Universo? Y esto he recibido: Inguz.

Esta runa simboliza la luna, la parte intuitiva de nuestra naturaleza y llama a armonizar y ajustar la esfera de las relaciones personales. Inguz representa la necesidad universal de compartir, el anhelo de sentirse deseado, la búsqueda de los símiles.

Completar el ciclo es lo que Inguz requiere. Recibir esta runa puede marcar un tiempo de feliz realización, el
comienzo de una nueva vida, de un nuevo camino. Una runa de gran poder, recibir Inguz significa que ahora tienes la fuerza para lograr completar el ciclo, para resolver lo que estaba pendiente. Es fuerza proviene del nuevo comienzo.

Pero por sobre todo, lo más importante aquí es completar la tarea. Tal vez es oportuno que completes un proyecto en el que estabas trabajando, si se trata de ésto, hazlo tu prioridad. Tal vez un estado emocional o mental difícil por el que estabas atravesando se puede ahora aclarar y resolver.

Recibir esta runa significa que deberás fertilizar el terreno para tu propio florecimiento.

Todas las cosas cambian, y no podemos permanecer entre obstáculos y obstrucciones constantes. Inguz marca que estás emergiendo de un estado cerrado, de crisálida. Al ir resolviendo y aclarando las viejas condiciones, experimentarás un alivio de la tensión y la duda.

Probablemente deberás liberarte de un hábito, un condicionamiento, una relación emocional o un patrón cultural o de comportamiento que estaba muy arraigado en tí, de alguna actividad que era apropiada para la persona que estás dejando de ser y que ya no resulta apropiada. El tiempo del nacimiento siempre es crítico. El movimiento puede ser peligroso, y sin embargo, el movimiento oportuno te lleva fuera del peligro. Entra en la sala de parto ahora.

Otra runa del ciclo de iniciación, Inguz te aconseja preparación. Centrándote, liberandote de las influencias que no necesitas y viendo el humor en la situación, estás preparado para abrirte a la voluntad divina, y aguardar tu liberación.

Pues llevo un parto de lo más largo. Va para el año que empezaron las contracciones y, aunque creía que había pasado por el expulsivo, creo que sólo era la cabeza.

Y llega el momento de mi oración:

Señor, creo en ti y creo que mi nueva vida está cerca. Sé que Tú me acompañas y me guías, Señor, cuida de mí mañana, que cada palabra que salga de mi boca por Ti esté inspirada. Que cada acción que lleve a cabo nazca de Tu Centro. Señor, en tus manos encomiendo mi vida, mi presente y mi futuro, mis creencias, mis miedos, mis limataciones. Haz con ellos lo más conveniente para mi crecimiento. Amén.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Hagalaz

Acabo de recibir el regalo de una runa vikinga. Dicen que es un oráculo, uno más como otro cualquiera, que te pone en contacto con tu Yo interior, tu Yo espiritual, para orientarte en tu camino. Y a la pregunta de: ¿qué pasa conmigo, en mi interior? Esta es la respuesta recibida (copio literal):

Cambio, libertad, invención y liberación son los atributos de esta runa. Recibirla indica el urgente deseo del Ser de romper el molde de la identificación con la realidad material y experimentar más alla de esas limitaciones.

La runa de la fractura, la disolución, la interrupción, de los eventos que escapan totalmente a nuestro control, Hagalaz solamente tiene una posición y sin embargo opera al revés. Cuando recibes esta runa, espera fractura, desgarro, disolución. Es la runa de la toma de conciencia, del despertar aunque las formas de ese despertar sean muy variadas.

Tal vez sientas que vas despertando paulatinamente, sintiendo que de a poco vas emergiendo de un sueño para darte cuenta de cuál es tu objetivo. Pero también, la fuerza de Hagalaz es tal que puede ser que ese despertar sea violento, que rompa de un sólo golpe lo que antes creías que era tu realidad, tu seguridad, la imágen que tenías de tí mismo, de tu trabajo, de tus relaciones o tus creencias.

La disolución puede manifestarse de muchas maneras: una relación que fracasa, planes que no se logran, una fuente de apoyo o ayuda a la que ya no puedes acudir. Pero no te desesperes. Ya sea que tu hayas provocado la ruptura o que ésta provenga de una fuerza externa, el poder que hayas acumulado hasta ahora te señalará el camino a seguir. Esta es una época en la que todo lo que creías hasta ahora real se desmorona, se disuelve, dejándote ver la verdadera naturaleza de tu ser.

Aprovecha la oportunidad.

Hagalaz es una de las runas del ciclo de la iniciación. Su acción puede llegar a ser un desgarramiento total del mundo tal cual y lo conoces. Cuanto más fuerte sea el desgarro, la disolución más oportuna y significativa será. El universo y tu propio ser demandan que crezcas.

Bien, me parece una definición absolutamente perfecta de mi mundo actual. Creo que no se ha equivocado en nada. En fin, no me queda otra que elevar otra oración: Gracias Padre, que me das lo que necesito aunque no lo entienda. Acompáñame y no dejes que me pierda. A Ti me entrego, en Ti confío. Amén.

UNO

Yo Soy Uno con Todo, Todo es Uno Conmigo.

Me martillea la mente, contínuamente está ahí esta frase. En ocasiones la siento como un susurro lejano, quedo, apenas perceptible. Otras se oye más cercana, una voz de mujer (¿la mía?) pone énfasis en cada Uno y en cada Todo al repetírmela en la cabeza.

Y en algunos momentos, yo misma la digo, la siento, y cada célula de mi cuerpo la siente conmigo, la reconocen como la Verdad. Y ahí es cuando más sentido tiene, cuando más me beneficia, cuando más viva me hace sentir. Puedo "casi" sentir cómo mi cuerpo se expande y a través suyo una corriente de energía me traspasa y me llena a la vez, me inunda y me completa. Y las ataduras se sueltan, los nudos se deshacen y vuelan. Y floto y vuelo. Y nada parece imposible; y no hay límites.

¡Ójala pudiera mantener esa sensación y esos sentimientos siempre! Ese es el momento de la Creación. Es el momento de conexión perfecta con Dios, el Creador, la Mente Universal o el Genio de la Lámpara. Llámale como quieras. El caso es que en ese momento tan perfecto puedes pedir cualquier cosa y Dios te la concederá.

¿Cómo mantener ese nivel de conciencia durante más tiempo? Pues como diría Aznar, "estamos trabajando en ello". Admito sugerencias y consejos al respecto. Porque, de vez en cuando, me alcanza esta "experiencia humana" que mal llamamos "realidad" y te suelta un mazazo en toda la cabeza. Entonces no te queda más que dolor, mareo, pérdida (o casi) de conciencia...

Pero la frase sigue, sigue ahí. Aunque ahora mismo no la sienta y sólo piense en ella, de forma... ¿consciente? Pero no la siento... La traigo a mi memoria pero mi cuerpo no reacciona. Yo soy "animal", mis sentimientos y sensaciones mandan y me orientan. Necesito SENTIR.

Señor, a ti elevo mi voz, te ruego la escuches. No me dejes caer en el silencio, que la desidia no me alcance. Señor, ayúdame a aprender, ayúdame a aprehender la verdadera Esencia de la Vida. Ayúdame a soltar el dolor, ayúdame a obrar la magia del Perdón. Gracias Padre por escuchar mi ruego. Amén.

martes, 18 de septiembre de 2012

Verano

Todos los años me ocurre lo mismo. Cuando llega el verano y aún veo claridad en el horizonte, allí a lo lejos, un leve resplandor. Miro la hora, ¡¡las once de la noche!! Siempre me asombro, me sorprendo. Todos los años me siento triste cuando pasa el solsticio, pienso que a partir de ahí los días vuelven a ser más cortos y a mí me gustan el sol y la luz.

Pero este año no es exactamente igual. He pasado el que creo ha sido el peor y mejor invierno de mi vida. Peor porque llevo muy mal los cambios, sobre todo los que se refieren a mi persona. Y éste ha sido un periodo de lo más metamórfico. Pero ha sido de lo más gratificante. Poder disfrutar de la naturaleza, de mis cielos estrellados (¿míos? ya estoy con el posesivismo) y de esas frías mañanas plagadas de mini arcoiris en cada cristal de escarcha. He encontrado buenos amigos, personas generosas y de gran corazón. Algunas son incluso desconocidas...

Y he pasado días maravillosos y días auténticamente nefastos. ¿Por qué? Porque me gustan las montañas rusas. Toda mi vida está en una de ellas: subidas lentas y costosas, caídas al vacío repentinas a velocidades de vértigo, periodos oscuros, otros radiantes; siempre subiendo y bajando y sintiéndome así, como en una montaña rusa, llevada de un lado a otro y sin poder hacer nada, sin ningún control sobre la situación.

Pero he decidido cambiar, ponerle fin a este desvarío. Quiero tomar las riendas y ser yo quien conduzca. Y para llegar a esta conclusión, he vuelto a pasar un verano nefasto (con alguna dulce sorpresa en el camino). Estoy en el camino correcto. Sólo pido a Dios no olvidarme de cuál es, no volver a dormirme. Quiero seguir estando despierta y viva para hacer todo lo que me queda pendiente en esta vida. Y es mucho.

¿Quieres acompañarme?

domingo, 16 de septiembre de 2012

Fe, confianza y polvo de hadas

¿Sabes volar? ¿Quieres volar como Peter Pan? Pues solo necesitas fe, confianza y polvo de hadas. Las dos primeras las pones tú, la tercera el Universo. Y todo lo que quieras podrás cumplirlo, cualquier deseo.

Y aquí estoy yo, en el borde del precipicio, preparada para dejarme caer. Cerrar los ojos, sentir el viento en mi rostro, sentir la energía recorriendo cada célula de mi cuerpo, extender los brazos a lo largo, llenar los pulmones de este aire limpio y fresco y..... saltar.

Fe y confianza. Fe ciega, inamovible. Una fe y una confianza que me hacen sentir VIVA, que me inundan hasta el punto de hacerme llorar. Una enorme y radiante sonrisa ilumina mi rostro ahora mismo, mientras escribo, mientras las lágrimas se derraman de mis ojos y el amor llena mi corazón. Amor por todo lo que es y será, amor por mí misma, amor por el amor mismo, esa energía que nos rodea, nos contiene, nos pertenece y a la cuál pertenecemos.

Fe y confianza. El Universo pone el polvo de hadas y al genio de la lámpara, ese que responde "tus deseos son órdenes...". Y aquí estoy yo, a punto de saltar, de dejarme llevar por el instinto, de decirle a este mundo limitado y controlado que existe otro modo de hacer las cosas, que nada que diga el hombre realmente ES y que lo único que ES es el SER.

Fe y confianza en que soy la creadora de mi destino, de mi vida, de mis experiencias. Que únicamente yo soy la responsable y que mi historia no está escrita, mas yo la escribo día a día con cada pensamiento y cada sentimiento que manifiesto.

Fe y confianza en mí misma y en mi poder. Y saber que Dios y el Universo están de mi lado y hacen lo mejor para mí, aunque no lo vea y no lo sepa. Hacen aquéllo que les pido. Así pues, pido:

Señor, que no me abandonen ni la fe ni la confianza nunca.
Señor, que no me olvide de este sentimiento que ahora mismo tengo.
Señor, que el amor siga en mí.
Señor, que el mundo no se apodere de mí.
Señor, pon el polvo de hadas, porque ya salto y sé que voy a volar.
Gracias Padre por darme lo que te pido.
Amén

miércoles, 8 de agosto de 2012

Puta sombra

No se me ocurre mejor título para esta entrada. ¿Has visto alguna vez tu lado oscuro? ¿Te has visto a ti mismo como un "ser" completamente extraño y diferente? Yo sí. Y aún no lo he podido asimilar.

He visto a la bestia que habita mi interior, he descubierto un lado tan oscuro que me da miedo, pánico. Y a la vez he comprendido una cosa: todo lo que odio en los demás está en mí. Aquéllo que aborrezco de la humanidad, es mi sombra.

Han pasado un par de días y ya no me parece tan oscura esa sombra. Hoy he hablado y he recibido unas palabras de aliento. Hoy he encontrado un hombro en el que llorar. Y como siempre pasa en estos casos, cuando hablas de un problema enorme éste parece encoger.

Cierto, todos tenemos una sombra y tenemos la mala costumbre de proyectarla en los demás y culpar a otros de aquéllo que mora en nuestro interior. O más bien, gracias a esa proyección somos (deberíamos ser) capaces de ver (mejor dicho de VER) y así solucionar nuestros problemas. Pero... ¿vemos? En mi caso no, desde luego.

Dios es un personaje curioso y de lo más obediente. Siempre nos agrada y nos da lo que le pedimos. Sí, aunque no me creas así es. Me explico con un ejemplo: Señor, ayúdame a crecer, a mejorar, a ser mejor persona. Enséñame qué debo cambiar para que mi vida y la de los míos mejore. Y me hizo caso. Durante meses me ha estado poniendo ejemplos delante de mis narices, uno tras otro, sobre los aspectos de mi personalidad que debería cambiar o mejorar. Pero, ¿acaso he visto algo? Por supuesto que no.

Y durante meses, cada vez que veía esos ejemplos en otras personas (¡menos mal Señor que yo no soy así!), volvía a pedir que me ayudara a ser mejor persona. Bien, pues ante tantísima ceguera, mi Dios, que siempre me da lo que le pido, ha hecho que me viera a mí misma en una de las peores escenas que recuerdo de mi vida (por no decir la peor, al menos en cuanto a comportamiento).

Conclusión: en ciertas circunstancias puedo ser violenta, muy violenta, salvaje diría yo, primaria, borracha, intolerante, sobrada, soez, borde, dañina, egoista, prepotente, despegada, mala madre, mala persona.... Y todo ello a la vez.

La siguiente lección que debo aprender es la de la humildad. Ahora debo pedir perdón por mis acciones y debo agradecer a quien lo merece su reacción.

Y después debo trabajar ese lado oscuro. No sé muy bien cómo, pero sé que debo hacerlo cuanto antes para que la luz al final del túnel pueda verse brillar. En realidad, hoy no me parece tan oscuro ese túnel.

Gracias María por tu comprensión. Yo vengo de una generación en la que las emociones debían ocultarse, guardarse y eran vergonzantes. La tuya es la del "te quiero". Vosotros vivís éstas con mayor naturalidad, comprendéis mejor que "eso" nos puede pasar a cualquiera. Incluso habéis visto en amigos reacciones de lo más diverso. Y esa naturalidad ha conseguido que el Mont Blanc que tenía frene a mí se haya convertido en el Mirador del Cerro. Un par de charlas y será un simple escalón.

Y mientras, a aprender...

lunes, 30 de julio de 2012

Un pasito p'alante María

PUes sí, como decía la canción, un pasito p'alante y un pasito p'atrás... Cinco hacia adelante y un par de ellos atrás... Qué difícil es todo y qué complicado lo hacemos los seres humanos.

No querer dañar a los demás, mantener las apariencias, hacer lo que quieres tú en tu vida, intentar poner las cosas en orden, trabajar y cuidar a tus hijos, educarles sin malcriarles ni someterles, Tener el dinero suficiente para vivir, no dañar, no dañar pero hacer l oque te conviene y lo que quieres... IMPOSIBLE. Es simple y sencillamente imposible hacer todo a la vez.

Está claro que si hago lo que necesito para mí puedo dañar a alguien. ¿Cómo encontrar entonces el equilibrio? Paciencia... despacio... no te apresures... a su debido tiempo... Esas son las frases que acuden a mi mente cuando me pregunto. Mi Pepito Grillo me habla y me va indicando...

En fin, gracias Pepe, iré más despacio, sujetaré mis impulsos, refrenaré mi lengua y el resto de mi cuerpo. Meditaré. Hoy creo que meditaré.

Las estrellas siguen y seguirán ahí, la luna me alumbrará por las noches y las mañanas seguirán siendo brillantes. La naturaleza no tiene prisa, poco a poco se producen los cambios, sin prisas pero con constancia. Así deben ser mis acciones, tranquilas, lentas, pausadas, continuas.

Gracias Padre por tus consejos. Gracias por los toques de sal y pimienta que pones en mi vida sin que yo me los espere. Gracias por abrirme los ojos cuando lo necesito. Gracias por los consejos que me llegan de los lugares más insospechados.

lunes, 11 de junio de 2012

El camino

Mucho tiempo sin escribir. Todo ocurre en su preciso momento, en el justo. Todo tiene su ritmo, su orden. Siempre, después del primer paso viene el segundo, y nunca antes de dar éste llega el tercero. No lo entendemos, no lo comprendemos, pero está ahí, el orden perfecto de cada acción, de cada suceso, de cada palabra o pensamiento. No se ve, pero existe.

Es cuestión de fe.

Al igual que creemos (sabemos) que los átomos de oxígeno flotan por el aire y se introducen en nosotros cuando respiramos, así deberíamos creer (saber) que dentro de la perfección que es Dios todo es igual de perfecto. Hasta aquéllo que nos parece imperfecto, es únicamente nuestra percepción.

Me olvidé de ello. Sí, lo olvidé por completo. Volví a dejarme atrapar por el mundanal ruido, me dejé atrapar y he pagado por ello. Bueno, pagar no, he vuelto a sufrir para re-aprender. ¿Habré asimilado la lección? Quién sabe, espero que esta vez me dure un poco más.

He de expresar aquí, en público, para que toda la red se entere, que DIOS EXISTE y ME AMA. Y que a pesar de mi sordera, El me sigue hablando. A veces tiene que gritar un poco, pero siempre está ahí. Gracias Señor por enseñarme a ser humilde. Gracias Señor por todo lo que haces por mí. Gracias por este susto que me has dado. Algo más sé sobre mí y mi ego. Sobre cómo sujetarlo y no alimentarlo (el mío tiene un sobrepeso considerable, pero hemos empezado el régimen).

Como dice Chambao: "pasito a paso entendiendo que no vale la pena andar por andar, que es mejor caminar pá ir creciendo..." Ahí seguimos, en el camino del crecimiento y del aprendizaje.

A todos los que me leéis y aquéllos que no pero que estáis conectados de alguna manera conmigo, os deseo un feliz camino. Si nos encontramos en él, procuraré desearos lo mejor. Y si no lo hago, no me lo tengáis en cuenta, será que no puedo en ese momento. Tampoco os lo tendré encuenta yo. En cada momento de su vida cada ser humano da lo que puede en ese instante. Procuraré no olvidarlo.

Feliz camino, feliz cremiento.

sábado, 5 de mayo de 2012

Amor

Las 2 primeras acepciones de Amor en el diccionario de la RAE lo definen de la siguiente manera:

1. m. Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.
2. m. Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear.

Puffff. No puedo estar más en contra de ambas. Eso, desde luego, no es amor. Yo interpreto lo que dice de la siguiente manera:

1. Como eres incompleto, insuficiente como ser humano, necesitas y buscas tu complemento.
2. "Sientes" hacia otra persona que te tiene que corresponder, para que seas una persona completa y alegre, y puedas comunicarte y crear???

Desde luego, me quedo con la tercera, porque el resto hablan de sexo, animales, suavidad o cariño.

3. m. Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo.

Esta es la definición que pondría en primer lugar. Porque el verdadero amor consiste en eso, en dar. En dar y ofrecer sin esperar nada a cambio. Puede existir un maravilloso sentimiento o no. Puede que eso de los sentimientos esté sobrevalorado. Cuando una madre hace algo por su hijo no lo hace esperando algo a cambio. Creo que ni siquiera lo piensa. Puede que esté hasta el gorro en ese momento de los niños y no le mueva un "sentimiento" de afecto. Lo hace porque es madre, porque son sus hijos, porque sí. No hay que darle más vueltas ni buscarle más explicaciones. ES y ES como tiene que SER.

Y aquí sigo yo, dándole vueltas y más vueltas al mundo, a mi vida, a mi alma, a mi entorno... He vuelto a pasear. Se me había olvidado lo buenísimo que es estar sola. Mi perra y yo, el campo, las nubes, los olores... Y andar. Endorfinas en el torrente sanguíneo...

Quizá el problema sea que le doy demasiadas vueltas a las cosas. Quizá no estoy segura de nada y por eso voy dando palos de ciego, por eso me cuesta tanto encontrar el camino. Como decía aquél, "si no sabes a dónde vas, ningún viento es favorable". Caminar me ayuda, al menos me relaja y acalla mi mente. Estoy más tranquila y descanso mejor por las noches. Sí, creo que debo seguir caminando todos los días. Y debo tener paciencia. Saber esperar.

Un amigo me ha dicho hace poco que no soy feliz (já, qué novedad) y que tengo que buscar mi estabilidad (sabio consejo cielo, muy sabio).

Otro pasito dado... uno más... poco a poco, sin parar. También me ha dicho que el camino en el que estoy es jodido pero que voy a tener que andarlo (jeje... buena apreciación, muy buena).

No quiero dañar a nadie, de verdad que no quiero. Pero es posible que, sin quererlo, por el simple hecho de ser yo y comportarme como deseo, por el simple hecho de querer ser feliz, alguien sienta dolor. No quiero dañar a nadie, pero si lo hago, no es mi intención. Quiero seguir adelante con mi vida, quiero ser YO, quiero conocerme mejor y crecer. Y sobre todo, no quiero a mi lado alguien que me lo impida. Necesito saber quién soy, cómo soy, hasta dónde puedo llegar. Mucha gente de mi alrededor me dice (y me repiten muchas veces) que no sé el potencial que tengo, que no me doy cuenta de las cosas buenas y grandes que hago, que no reconozco mis talentos... Me veo tan pequeña, débil e insignificante... Y si aún así hago las cosas que hago y consigo las que consigo, ¿qué no haré el día que levante el vuelo de verdad?

Bueno, quién sabe... Sólo espero aprender a dar de manera desinteresada. Sólo aspiro a amar.. no... a AMAR sin importar quién sea... Deseo dar pero antes debo deshacerme del ego...

Sigo trabajando, sigo observando, sigo preguntando (a mí, a mi voz interior, a mi cuerpo...), sigo andando. Jodido o no el camino, sigo andando. ¿Aprenderé? No sé, pero seguro que creceré.

Tarde, como siempre. Y con sueño después de mi paseo. Dulces sueños a mis anónimos lectores.

domingo, 15 de abril de 2012

A tu pesar

Muy a tu pesar, aunque no lo quieras, aunque me rechaces, sigo aquí, soy tu amiga.

Estoy escuchando música: (Adagio en G menor - Albinoni) y sigo aquí. No importa si no estás, no importa si desapareces. Yo sigo aquí. Sigo escuchando y descubriendo, aprendiendo. Y esperando que vuelvas.

Aunque la desprecies, te ofrezco mi amistad. No eres mi amigo pero yo soy tu amiga. Tú no quieres serlo porque "es un lujo que no te puedes permitir" o eso dices siempre. No me importa. No necesito tu permiso ni tu aprobación. Ni tuyo ni de nadie. Es una elección mía, no tuya.

Tú no puedes decirme qué sentir ni cómo. Te lo dije una vez: soy mujer, soy emocional y SIENTO. Es un privilegio, un derecho y una elección. Quiero sentir. Y siento ternura por ti, siento amor y siento amistad. Siento un deseo enorme de protegerte, de acogerte, de cuidarte. Desconozco el motivo que me impulsa pero, siendo mujer (y madre, para mayor gloria de la feminidad), ¿quién necesita motivos? Yo no, sólo SIENTO.

Y no me lo puedes quitar. Ni tú ni nadie me lo puede quitar. Nadie puede decirme qué dar, a quién, cuándo, cómo o cuánto. Nadie. Y eso me proporciona una sensación de bienestar enorme. Y el ser consciente de ello, el saber que puedo dar sin esperar nada a cambio, me da una libertad que antes desconocía.

No me importa cómo te lo tomes ni si desapareces. No me importa si intentas dañarme o apartarme. De hecho, yo no intentaré ir hacia ti. Sólo estoy aquí, sigo aquí. Y soy tu amiga. Puedes contar conmigo ( Stand by me ) si quieres. Y si no lo haces, tampoco importa. Seguiré aquí, seguiré siendo tu amiga y seguiré queriéndote, muy a tu pesar, aunque digas que es un error.

No estás solo. Ya nunca estarás solo. Yo estaré contigo cuando me necesites.

Hasta la próxima. Hasta siempre Guadiana.

miércoles, 11 de abril de 2012

Te amo

Ahora mismo, en este mismo instante, te amo. No puedo decir otra cosa. Y te amo tanto que no te llamaré, tanto que no te escribiré. Ya no. Te quiero libre, libre para elegir. Sí, nada te pido, nada espero. Sólo amarte. Para eso no necesito tu aprobación ni la de nadie. No necesito ni decírtelo ni que lo sepas siquiera.

Te amo y te quiero libre. Libre para ser tú, libre para alejarte de mi influencia, libre para alejarte de mis juicios. Te amo y te deseo cercano a mí, pero no te lo voy a pedir. Si algún día quieres lo mismo que yo a mí vendrás. Si algún tus deseos coinciden con los míos, nos encontraremos. Si me llamas acudiré.

Siempre estaré aquí, siempre te escucharé, siempre seré tu amiga. Pero no me dejaré caer nuevamente. Te voy a permitir fluir, seguir adelante, pasar a través mío. Te voy a dejar escapar. No usaré más mis armas de mujer. Ocultaré mis miradas, evitaré el contacto, me alejaré. Seguiré aquí, pero en la distancia. Tan cerca y tan lejos. No lloraré, seré feliz por ti. Y también por mí, porque así debe ser.

Te amo y te respeto. Y demostraré mi respeto dejándote libre, aceptándote como eres, no juzgando, no imponiendo, no intentando cambiarte.

Te agradezco que estuvieras, te agradezco cuando estás. Mi cielo, te deseo, te quiero, pero libre. Te dejo partir, daré media vuelta y buscaré mi camino, encontraré la enseñanza en el "dejar partir", aprenderé de ti y seguiré adelante.

Cielo mío, te quiero, te amo, te libero. Sé feliz.

¿Por qué escribes?

Por ti, por ellas, y por él, escribo para leerme, para que me leas y me lean. Escribo porque me libera, porque desbloqueo mis miedos y mis dudas. Escribo para leerme más adelante y poder sanarme. Escribo para dejar fluir las amarguras para que no se queden en mi interior.

Le escribo a él, que sé que no me lee, pero que quizá algún día lo haga. Y le escribo aquí para que sea el destino el que decida cuándo es el momento justo, y no mi deseo de manejar las vidas ajenas.

Les escribo a ellas, para que vean que no están solas, para que mis ilusiones y mis deseos, mis temores y mis frustraciones, les hagan conscientes de las suyas y sepan que no están solas, que nunca están solas.

Les escribo a ellos, para que descubran mi humanidad, para que no me idealicen. Para que sepan cuán luchadora soy y mi ejemplo les acompañe.

Pero sobre todo, ante todo y sobre todo, me escribo a mí misma. Me hablo y me cuento, me explico y replico. Creo en el poder de la palabra. Su poder es mayor si es dicha en voz alta, pero al escribir de manera pública lanzo al viento mis anhelos y deseos. Una vez lanzados la maquinaria se pone en marcha y pronto volverán a mí convertidos en realidades.

Por eso escribo, porque me hace feliz escribir.

viernes, 30 de marzo de 2012

Liberación. Bach al rescate.

Liberación. ¿Qué es realmente la liberación? ¿En qué consiste eso de liberarse? Ante todo has de tener claro de qué te quieres liberar. Del pasado, de ciertos hábitos, de compañías que no te benefician, de familiares que te dañan, de esos kilos de más... Cualquier tipo de liberación requiere un primer paso: sacar la basura.

¿Y dónde está la basura? En nuestras mentes. Nuestras queridas y sobre valoradas mentes son un cúmulo de basuras, un pozo sin fondo que es imposible llenar y por eso la mente pide más y más: más noticias, más conocimientos, más información, más bazofia. Cuando lo que nuestro ser necesita es más experiencia y ésta sólo llega a través de experimentar. Y eso sólo se logra viviendo el momento plenamente, sintiendo, llenando de experiencia cada segundo, cada mínimo instante.

Es más, ¿por qué hablo en plural? No debería, ya que sólo yo puedo experimentar por mí misma. Sólo lo que yo siento y vivo, cómo lo siento y vivo, debería ser importante para mí. Porque únicamente cuando sepa quién soy y cómo me relaciono con mi entorno podré apreciar a los demás, podré sentir y comprender a los que me rodean. Sólo así podré ayudar de corazón, dejando el ego de lado.

Así pues, retomo en primera persona del singular una acción común a todo el plural de la humanidad. Como decía, tengo que sacar la basura de mi mente. Ésta está llena de todo lo que me han metido e inculcado desde antes de mi nacimiento. Ya en el vientre cálido y sereno de mi madre, oía y sentía lo que a nuestro alrededor sucedía. Todas las frustraciones o sentimientos de abandono que mi madre sufría yo los bebía, gota a gota. Durante toda mi vida he sido coaccionada y dirigida, bajo unos patrones más o menos obsoletos. Con todo el amor por parte de mis padres, convencidos de que hacían mi bien, pero dañando mi mente, envenenándola y manipulándola.

¿Y qué hice? Pues como una buena hija, desobedecí y me rebelé en más de una y más de dos ocasiones. Lloré y rabié, grité y pataleé. Y finalmente, tras irme de mi casa y vivir mi vida, asimilé toooodo lo que me enseñaron y como la esforzadísima estudiante que era, apliqué todos mis conocimientos en la educación de mis hijos, a los que hago llorar y sufrir, rebelarse y desobedecer, gritar, rabiar y patalear. ¿Y para qué? Pues está clarísimo, para que ellos aprendan tooooodo lo que me enseñaron y puedan así, diligentemente, trasmitirlo a sus hijos cuando llegue el momento. Y claro, desde el más profundo amor.

¿Amor? ¿Realmente es amor? No creo. No soy capaz de amarme a mí misma cuanto menos a cualquier otro ser humano, aunque sean mis hijos. No sé, es realmente difícil diferenciar entre la responsabilidad, la obligación, el deber y el amor. ¿Lo hago por su bien o por el mío propio? ¿Será quizás por acallar mi conciencia? Como diría un político muy conocido: estamos trabajando en ello.

No hace mucho recibí un regalo, un maravilloso regalo que debía abrir en solitario e íntimamente. Ahora estoy escuchando a Glenn Gould interpretando a Bach al piano ( Glenn Gould, a Bach Recital ). Y antes fue Rostropovich al cello ( Mstislav Rostropovich - Bach: Cello Suite No.3 in C major ). No sé qué me está gustando más. Lo que tengo seguro es que voy a disfrutar este regalo durante mucho tiempo, quizás toda mi vida. Gracias por darme a Bach, de veras, muchísimas gracias.

Liberación. Necesito liberarme de más cosas aún. ¿Malos hábitos? Sí, algunos realmente malos. Ese morboso intento casi continuo de manipular a la gente de mi alrededor. Casi siempre acaba de la misma manera: huyen de mí. Consigo el efecto diametralmente opuesto al deseado. No sólo no se quedan a mi lado, sino que salen despavoridos. Algunas personas incluso desaparecen, como el Guadiana, ese río que se oculta para convertirse en un río subterráneo. Y otras simplemente dejan de estar, de un día para otro.

Desde aquí, si algun@ me está leyendo, mis disculpas. Deseo disculparme por mi falta de consideración y por mi egoísmo. Mi ego es enorme y no deja espacio para nada más. Bien, sólo que sepáis, unos y otras, que estoy trabajando en ello también.

Liberación. Rezo cada día para aprender a liberarme. Rezo para ver las señales que me indiquen cuál es el momento idóneo para mí. Rezo para tener la paciencia suficiente y hacerlo de la manera correcta.

El cansancio hace mella en mí. Gould sigue acariciando de manera magistral las teclas de su Steinway mientras escribo con los ojos cerrados. Pero los brazos comienzan a pesarme, los dedos me hormiguean. Gracias nuevamente por este maravilloso regalo, puede ayudarme tantísimo...

Un deseo: un lugar que sea mío, un buen equipo de música, unos buenos cascos (por aquéllo de no molestar) y una gran colección de música clásica. El verdadero regalo sería poder ir descubriendo las piezas una a una. Mucho mejor si se dispone de un buen guía, aunque éste sea virtual y lejano.

Me duermo, realmente me duermo. Como diría en las "Cartas a un Amigo", dulces sueños a los que me leen.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Qué es lo real

"A veces las cosas llegan cuando las dejas de buscar"

Hoy he leído esta frase y me he parado en seco. Quizá sea cierto, he pensado, quizá sea ese el problema. Sigo con mis palos de ciego, sigo buscando algo que realmente no existe o aún no ha llegado a mi vida. Pero, ¿y si estoy equivocada? He de dejar de buscar.

Romper con los viejos hábitos. Es un consejo que acabo de recibir, debes romper con los viejos hábitos. Esas costumbres, esas maneras de pensar, tan arraigadas a nuestro ser. Eso que siempre decimos: "es que yo SOY así". ¿Seguro? ¿No será una máscara tras la que esconderte? ¿Quizá una capa tras la que ocultarte? El problema de las máscaras y las capas es ese, ocultan. ¿Quién soy en realidad?

He decidido romper con los viejos hábitos, he decidido recuperar lo que es mío, esa parte de mí que vivo a través de otros. He decidido seguir adelante. Tras la decisión tomado, tras el enfrentamiento valiente, me he acobardado y me he detenido. He de continuar, un paso más, debo seguir adelante por mi bien, por el de mis hijos y el resto de personas que me rodean.

Si fui valiente para enfrentarme al odio, he de serlo para enfrentarme a mi miedo. Siempre lo he dicho (aunque me cuesta seguir hacerme caso): el miedo paraliza. Es algo totalmente inútil en nuestras vidas. Quiero desecharlo pero sigo en proceso de aprendizaje.

Y eso es lo que más me gusta de la vida... seguir aprendiendo. Tengo en mi casa 3 pequeños espejos que me devuelven una mirada de mí misma más realista de la que yo tengo. Mis hijos ven todo lo que ocurre a mi alrededor mejor que yo. Últimamente hablo más con ellos... bueno, les escucho más (mejor expresado así) y es realmente interesante la imagen que tienen del mundo. Van creciendo y ahora pueden expresar mejor lo que sienten. Hoy he visto a mi hija emocionarse al contarme lo feliz que se encontraba jugando con una amiga nueva. Se ha trasladado a su más tierna infancia (a hace 4 años, hace muchísimo para ella) y ha rememorado el momento en que conoció a su amiga Laura, y fueron inseparables, hasta que 150 km se interpusieron entre ellas. Ha recordado cómo se sintió y lo ha comparado a cómo se sentía hoy.

¿Puede una niña de 9 años expresarse de esa manera y emocionarse, llorar con una sonrisa radiante en esa carita llena de pecas? Pues sí, puede y lo ha hecho.

Creo que voy a dejar de escribir, voy a darme una ducha y me voy a ir a abrazar a mi niña. Dejaré de buscar y me aferraré a lo que tengo ahora, a disfrutar de lo que tengo cerca. Lo lejano, el futuro incierto, los sueños, no existen y no son reales. Mi niña sí.

Buenas noches a todos.

lunes, 27 de febrero de 2012

Valiente

Hoy he sido valiente. Hoy me he enfrentado al odio cara a cara y he sido valiente. He plantado los pies en el suelo y no me he movido. Y el odio me ha escupido a la cara y mis pies han seguido en su sitio. Y la rabia me ha golpeado el hombro y ha empujado mi espalda. Pero no he agachado la cabeza. Y he enfrentado la mirada a la furia, sin pestañear. Y me he sobrepuesto a mi miedo. Me he sentido segura de lo que hacía, y no me he movido.

Sólo una cosa ha sido capaz de echar por tierra mi entereza: el llanto de una niña. Mi niña.

sábado, 25 de febrero de 2012

La vida. MI vida.

La vida es curiosa. Las personas son curiosas. Y más curiosas son aún las reacciones que tienen (bueno, que tenemos todos). Cuando se dice eso de "nunca se sabe cómo voy a reaccionar..." qué cierto es.

Siempre que hay una muerte existe un proceso de duelo. Y no sólo en la muerte física, real y definitiva de una persona. Puede ser una relación de pareja, una amistad, un negocio... En todos los casos se produce una pérdida y, si no estás preparado para dicha pérdida, para esa separación (bueno, y aunque lo estés), se produce un duelo en la persona.

Uno de los pasos del duelo es la negación. Negamos que eso pueda pasar, a mí no, por qué a mí, imposible es un error,... Hay infinidad de comentarios y reacciones, tantos como personas. Luego vienen el desconcierto, la furia y la rabia. Atacamos nuestro entorno y a quien nos rodea, intentamos dañar y romper, rasgar y destruir, hacer físico nuestro dolor. Después nos encontramos con la depresión y la apatía, nos sentimos deprimidos y vamos aceptando poco a poco la nueva situación. Y por último está la aceptación, la que nos hace libres nuevamente.

Pongamos que este proceso se deba a una separación. Conozco un caso que está resultando muy curioso. El sujeto que sufre la pérdida comenzó por un cierto desconcierto para pasar a la furia y la rabia. ¿Se saltó el paso 1, la negación? Pues no, pasó del 2 al 1, a la negación, al aquí no ha pasado nada y todo sigue igual. Al, "hoy no me has hecho ni caso..." Al "¿dónde comemos mañana...?"

A ver cómo se le explica a alguien que reacciona así, ¿qué parte de no quiero seguir contigo como pareja es la que no has entendido...?

Sí, la vida es curiosa, y curiosas son las personas que nos rodean. En cierta medida hacen lo que les pedimos así que, ¿no será que el que provocó la separación se está echando atrás, está reculando? Quizá sea eso. Quizá el empeño en mirar siempre en la misma dirección y ver siempre la puerta cerrada, impide que veamos esa maravillosa ventana abierta de par en par a nuestra espalda. ¿Cómo cambiar la vista hacia otro lado?

Hoy he perdido algo, a alguien. Y estoy en proceso de negación. Mañana estaré realmente cabreada pero, ¿qué puedo hacer? Pues nada, dejar que cada uno elija su camino, que cada cuál tome sus decisiones. Es posible que no fuera nuestro momento. Es posible que ahora no deba hacer amigos. Puede que ese momento no llegue nunca o que todo cambie en unos meses. No sé. En el fondo de mi mente suena un piano lejano, unas notas dulces y lejanas, sí, se alejan... Hasta pronto.

Ayer leí una frase en una novela que me hizo pensar bastante: "No debería uno nunca imaginar más allá de la realidad de la propia realidad, ni crear lo que no existe, ni soñar con lo que se imagina, ni despertar lo que se mantiene en el tranquilo olvido..." (Esther Bendahan)

Gran consejo para mí, grandísimo consejo si supiera cómo cumplirlo. Mi mente vuela libre, sin ataduras, sin control; libre y desbocada en ocasiones. Mi mente me maltrata a veces y no sé sujetarla, no sé retenerla. Cabecita loca, me llamaba... qué razón tenía...

Sigo aquí, sigo viva, sigo viviendo. No sé si bien o mal mas, ¿puede alguien decir si la vida de otro es buena o mala? Es mía, yo la vivo como quiero. Ya no me lamento, ya no. Sigo adelante, mejor o peor, en el barro o en el camino, entre la maleza o los trigos, sigo adelante. No me paro. No sé si bien o mal, no sé si debería buscar un lugar con mejor visión para decidir por dónde ir. Sólo sigo adelante, un poco cansada, un poco perdida, un poco sola a veces. Pero sigo adelante. Si me caigo me levanto y sigo adelante.

Si quieres encontrarme, búscame en el camino, ahí estaré. ¿Quieres acompañarme? Adelante, te espero a mi lado, charlaremos. ¿Quieres que te acompañe? Sólo tienes que decírmelo, iré contigo un trecho. ¿Quieres que descansemos un rato? Cerca de algún río, ese sería un buen lugar, ahí nos vemos.

Gracias Señor por una vida plena. Gracias por permitirme vivirla así de plena, con todo, con sus buenos y malos ratos, con su buena y mala gente, con su sol y con su lluvia, con su polución y sus cielos claros. Gracias por no dejarme decaer. Gracias por acompañarme y guiarme. Perdona mi torpeza, soy como un pequeño aprendiendo a andar, tropezando y cayendo, cometiendo errores mil, aprendiendo lentamente. Gracias por el dolor que tanto enseña. Sólo pedirte una cosa Señor, ayúdame a aprender más rápido y con menos esfuerzo. A veces cuesta sufrir tanto dolor.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Un paso (atrás)

Y tras toda la preparación y todo la fuerza y toda la seguridad y toda.... ¿A quién quiero engañar? Pues a mí misma, a quién sino...

El miedo se ha apoderado de mí otra vez, he vuelto a esconderme, me he vuelto a engañar. Soy como esa niña pequeña que se tapa la cara y piensa que nadie puede verla, que ha desaparecido. Sí, soy invisible y nadie me ve...

Pero no, sigo ahí, expuesta, más expuesta que nunca. ¿Encontraré el valor? ¿Dónde? ¿Cómo lo haré? Sé lo que tengo que hacer, pero no puedo hacerlo sin dañar a alguien... (mentira, no lo hago por eso, me sigo engañando...)

Lo cierto es que toda mi vida he evitado las responsabilidades. He intentado que fueran otros los que tomaran las decisiones por mí. Así que, ¿ha llegado la hora de madurar? Tengo miedo, estoy asustada, pero no quiero seguir con mi vida como hasta ahora, no puedo. Debe ser valiente, por mí y por mis hijos. Tengo que enseñarles con mi ejemplo que se puede conseguir cualquier cosa en la vida... Pero no valen sólo las palabras, éstas deben ir acompañadas de hechos.

Sí, sé lo que tengo que hacer, pero estoy asustada...

No paro de llorar... me odio por ser tan cobarde. Tengo que encontrar esa fuerza, no sé donde pero puedo encontrarla...  Y odio los puñeteros puntos suspensivos... me hablan de frases inacabadas, ideas inconclusas, vida a medias...

Mala noche, hoy va a ser una mala noche... no paro de llorar... no puedo irme a la cama... no puedo siquiera entrar en casa así... no quiero estar sola... no puedo estar con nadie... necesito un abrazo... pero estoy sola...
............

Bueno, estoy mejor, un poco de Bach y estoy más tranquila. Ahora ya puedo irme a dormir.

Gracias Isma, un regalo eso de la música, hoy me ha ayudado; y acordarme de ti me ha arrancado una sonrisa, jejeje :-)

jueves, 9 de febrero de 2012

Un paso

Hoy he dado un paso importante, quizás el más importante en mi nueva vida. Los últimos meses han sido una preparación física y mental. Ha sido un proceso largo y a veces doloroso. Como cualquier atleta que se prepara para alguna prueba, sufrí hasta estar a tono. Y, tras haber tomado la decisión hace unas semanas, hoy he dado el primer paso.

Me siento más libre, más ligera. Espero no echarme atrás, espero no dejar que las dudas o el miedo me asusten. Espero tomar las decisiones más correctas para el bien de todos.

sábado, 14 de enero de 2012

El Camino (¿más caminos? Me gustan, sí señor)

Estoy haciéndolo, estoy rompiendo con los viejos hábitos. Por fin voy a poder. Sé que cada día estoy más cerca de conseguirlo. Sólo necesito una cosa: TOMAR UNA DECISIÓN. Y casi la tengo tomada, pero es más difícil de lo que creía porque debo sopesar las consecuencias. Ya no estoy sola en la vida, ya no soy yo la única que cuenta como antes. Ya no puedo dejarlo todo y empezar de nuevas, sin importarme nada ni nadie. Ya no puedo coger las maletas y marcharme de casa de papá como a los 18, todo porque quería vivir mi vida y solo la mía.

Ahora debo sopesar, debo esperar, debo tener paciencia, debo analizar las consecuencias de mis acciones, los sentimientos de los demás, las reacciones. Debo tener cuidado. Ya no soy yo sola. Ahora tengo una pareja y 3 hijos. Ahora somos una familia y, ¿cómo puede afectarles a ellos lo que yo haga?

Además, esta vez debo aprender a quererme. Ante todo he de aprender a quererme y respetarme. antes que nada y que nadie me debo a mí misma. Después podré decidir qué quiero hacer con el resto de mi vida, cómo quiero vivirla y disfrutarla. Porque, si no soy capaz de disfrutar de mí, ¿cómo podré hacerlo de lo que me rodea?

 
Estoy en el buen camino, está costando. ¿Por qué? Por miedo. El miedo sigue paralizándome. El miedo no me deja actuar, no me deja decidir, no me deja caminar. Y todo ello me hace daño. ¡Quién me lo iba a decir a mí! Antes era capaz de dejarlo absolutamente todo por un puro arrebato, por insitinto. Y éste nunca me falló. Quizá me llevó por caminos llenos de baches y pedruscos, pero siempre llegaba a buen puerto. Siempre le hice caso y nunca me fue mal. ¿Qué sucede ahora? No soy capaz de decidir qué quiero. Y hasta que eso no suceda no obtendré la ayuda necesaria de la familia, de los amigos, del universo, de mi instinto...

A veces me frustro, en ocasiones me siento inútil, vacía, rabiosa, sola, triste. Otras me ocurre todo lo contrario, me comería el mundo, quiero saltar y reír, cantar y bailar... Hoy estoy enfadada.

Bueno, aquí sigo, compartiendo mi lucha interna, haciéndoos partícipes de mis indecisiones. Contándoos cómo es el camino que recorro. No me malinterpretéis, me gusta. Por mucho que me queje y me entristezca o enfurezca, por mucho que llore o me compadezca, estoy viva, me siento viva, más viva que nunca. Y quiero seguir estándolo. Ya he pasado mucho tiempo enterrada (por propia voluntad, eso sí), fría, seca, como muerta. Ahora he retoñado nuevamente y quiero sentir la savia recorriendo mi cuerpo, mis venas, mi piel...

¿Cómo o dónde acabará todo esto? No lo sé pero, ¿quién sabe cómo acabará o dónde le llevará su camino? Las decisiones de hoy no harán llegar a uno u otro lugar, qué más da a dónde siempre que sepamos que, lo verdaderamente importante, es el camino y lo que en él vivimos.

Nos vemos, pues, en ese largo recorrido que son nuestras vidas. Ya coincidiremos aquí o allí. Hasta entonces, feliz travesía, compañeros.